| Cultura griega: Oráculos y misterios | |||
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Oráculos. Un oráculo (gr. manteion, chesterion; lat. oraculum) era una respuesta dada por un dios a una pregunta formulada por un devoto suyo; normalmente tomaba la forma de una orden, predicción o declaración de hecho. Un oráculo podía significar también el propio santuario donde se daban las respuestas. En cada uno de los numerosos santuarios proféticos del mundo antiguo la divinidad era consultada de forma diferente. Los más famosos eran el de Zeus en Dodona (Epiro) y el de Apolo en Delfos. El primero data de tiempos muy remotos y se menciona en la fliada y la Odisea de Homero; en él los oráculos parece ser que procedían, en cierto modo, de un roble sagrado, quizá por el susurro de sus hojas (leyendas tardías dicen que por el sonido de una fuente sagrada o de una campana de bronce), y los interpretaban sacerdotes conocidos como Sello¡, 'de pie, sin lavar y que dormían en el suelo'. Zeus tenía otro santuario profético en Olimpia (ver jAmo). En Delfos una sacerdotisa, la Pitia, sentada en un trípode y bajo la inspiración de Apolo, respondía a las preguntas formuladas por el adorador (ver DELFICO, oRAcuLo). Apolo tenía muchos oráculos de tipo similar en Grecia y Asia Menor. El dios sanador *Asciepio tenía un santuario en Epidauro , particularmente famoso por las visiones curativas que sobrevenían al enfermo por medio de la *incubación. Se creía que el oráculo del héroe *Anfiarao en Oropo tenía propiedades curativas similares. Uno de los más famosos oráculos de un héroe fue el de *Trofonio en una cueva en Lebadea (Beocia). Entre los oráculos extranjeros el de Zeus *Amón en Siwali, en el desierto de Egipto, consultado por Alejandro Magno, tenía un gran prestigio entre los griegos. Se conocen muchas respuestas a consultas de oráculos, y la mayoría de ellas ordenan al que las formulaba realizar algún acto religioso, por ejemplo un sacrificio a un dios particular. Parece probable que no sean realmente auténticas las famosas respuestas dadas según las tradición con motivo de importantes acontecimientos históricos. A partir de finales del siglo vi a.C. (ver ONOMACRITO) se elaboraron colecciones de oráculos que eran vendidas de puerta en puerta. En Italia no hubo oráculos comparables en importancia a los de Grecia. Durante la república romana los oráculos, aparte de los Libros Sibilinos (ver SIBiLA) no fueron consultados por el estado. De todas formas, durante el imperio, y con el aumento del culto a dioses griegos y orientales, se prestó mayor atención a las predicciones oraculares. Como en Grecia, la colección de oráculos en Roma debe de haber empezado bastante pronto. En 213 a.C., en el momento crítico de la Segunda Guerra Púnica, el senado hizo que el pretor Acilio confiscase y destruyese varias colecciones en circulación. Con semejante propósito de disminuir el pánico el emperador Augusto hizo quemar dos mil libros de profecías. El oráculo más importante en Italia era el de Cumas, en el que la cueva de la sibila estaba situada debajo del tem lo de Apolo. En Preneste había un antiguo y famoso templo de Fortuna (ver FORTUNA), donde se daban oráculos conocidos como sortes, 'suertes': unas tablillas, en cada una de las cuales estaba escrito un oráculo distinto, eran barajadas por un niño, que extraía una y se la daba al que preguntaba. *Fauno era considerado un dios profético, como lo era la ninfa Carmentis (madre de Evandro); Virgilio se refiere a ambos. En el templo de Fauno en Tibur se practicaba la incubación; se mataba una oveja y el que buscaba una respuesta dormía envuelto en su piel. El uso de oráculos como ayuda antes de tomar una decisión llegó a ser más usual en el siglo n d.C., con la popularización de las sortes Virgilianae (ver viRGILIO), una práctica que surgió según dicen con el emperador Adriano, consistente en que el interesado abría las obras de Virgilio y escogía una línea al azar como guía para el futuro. Había copias de la Encida depositadas con este objeto en los templos. Ver también ADIVINACION y AUGURIOS. Misterios, religiones mistéricas. Había formas secretas de culto, en contraste con las prácticas religiosas de naturaleza pública de Grecia y Roma, que eran conocidas sólo por individuos a los que se les había iniciado de una manera especial (gr. myein, iniciar; mystes, un iniciado; mystería, los misterios; lat. initia). Su elemento común parece ser la garantía de que el iniciado alcanzará una existencia feliz en otro mundo después de la muerte; pero si la oportunidad de la iniciación no se aprovecha en esta vida, no se podrá obtener en la siguiente. La iniciación consistía en la revelación de secretos; con frecuencia estaba abierta a toda clase de personas, incluyendo mujeres y extranjeros. Se sabe que existieron muchos cultos mistéricos en Grecia, pero sus detalles, por lo general, permanecen ocultos. En contraposición, los misterios mejor conocidos, los de *Deméter y Perséfone de *Eleusis (a unos 20 km. de Atenas) están documentados más extensamente que el resto de los cultos griegos a través de sus mil años de historia, desde los primeros testimonios de los Himnos Homéricos sobre Deméter hasta la supresión del culto durante el mandato del emperador romano Teodosio en el 393 d.C. Tres años después, el santuario de Eleusis, que se hallaba en un lugar sagrado desde tiempos micénicos, fue destruido por Alarico y los visigodos. Desde sus orígenes históricos hasta su destrucción, la administración de los misterios estuvo en manos de dos familias eupátridas de Atenas, los *Eumólpidas y los Cérices, proporcionando los primeros de ellos los sacerdotes de la iniciación. Muchos de los atenienses, aunque no todos, parecen haber sido iniciados. Los misterios eleusinos se celebraban en el mes de Boedromión (septiembre‑octubre), durante la estación de la siembra. El sacerdote abría el festival declarando que se deberían mantener alejados 'los que no tuvieran puras sus manos y hablaran una lengua incomprensible', es decir, los asesinos y los *bárbaros. Los participantes, tras haberse reunido en Atenas, se bañaban en el mar para la purificación, y cada uno sacrificaba un lechón. Después de la ceremonia de iniciación de los neófitos que tenía lugar en el *Eleusinio, sobre el ágora, los objetos sagrados y secretos, que habían traído días antes *efebos desde Eleusis a Atenas y depositado en el Eleusinio, se llevaban en una gran procesión de iniciados a través del *Camino sagrado. El ritual volvía a representar en parte el mito de Deméter y Perséfone (o podía darse el caso de que el mito explicase el ritual). Así, en los días siguientes a los sacrificios, los iniciados permanecían en casa ayunando, como Deméter ayunó cuando estuvo lamentándose por la pérdida de Perséfone. Al igual que Deméter, los iniciados rompían su ayuno con una bebida especial, el kykeon, consistente en agua de cebada a la que añadían poleo. Durante la procesión, en algún lugar de la ruta a Eleusis, se gritaban obscenidades, a imitación de las bromas ofensivas de una mujer, Yambe (un nombre unido al metro yámbico, en el que se escribían los poemas para invectivas; ver METRICA, GmEGA 5.1), quien, de acuerdo con el mito, hizo reir a Deméter. El grito rítmico de Iakch' o Iakche ver «Aco) se lanzaba también regularmente durante la procesión; muchos consideraban que estaba dirigido al dios Dioniso. En el telesterio ('sala de iniciación') de Eleusis, construido con una capacidad para varios cientos de personas, el sacerdote iniciador mostraba los objetos sagrados al iniciado. Los detalles no se conocen: parece que después de pasar el vestíbulo permanecían a oscuras durante unos instantes, tras los que surgía repentinamente una luz brillante, se anunciaba el nacimiento de un niño divino (de identidad desconocida) y la tristeza daba paso a una algarabía general. Deméter y Core ('hiJa', es decir, Perséfone), laco‑Dioniso, Pluto, y Triptólemo, el mítico héroe de la agricultura, tenían todos su papel. Los misterios eleusinos buscaban la pérdida del temor a la muerte para garantizar una vida feliz en el más allá. Los misterios báquicos, los orgia, asociados con *Baco (Dioniso) se remontan muy lejos en la antigüedad en Grecia, aunque los testimonios directos sólo aparecen en períodos posteriores. No parecen estar asociados con lugares de culto especiales, sino que se celebraban en cualquier sitio donde se pudiese encontrar un prosélito, entre los cuales, aunque no siempre, podía haber mujeres (Heródoto nos transmite la historia de un rey escita que fue iniciado, y Eurípides en las Bacantes hace tomar parte en los ritos al anciano rey Cadmo y al adivino Tiresias). Parece que la meta de los misterios báquicos eran la liberación y la rendición al delirio báquico para conseguir una sensación de libertad y bienestar, pero los iniciados también recibían promesas sobre una vida futura. Otros misterios se asociaban al nombre de *Orfeo, que en el Fedro de Platón están presididos por Dioniso, y que aparentemente representaban las tradiciones procedentes de Orfeo. Sus propósitos también eran la liberación de la culpa y la esperanza de una vida futura para quienes practicasen los ritos, y se basaban en el mito de *Dioniso Zagreo. (Ver también RELIGIÓN ROMANA 3)
Extarcto de HOWATSON, Diccionario de Cultura Clásica, ed. Ariel |
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