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Studia Humanitatis - Secciones-La mujer en la literatura griega
Cultura griega: La mujer en la literatura griega  
Publicado por: admin
Publicado en: 2006/2/8
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Hipólito, tragedia griega de *Eurípides repre­sentada en el 429 a.C. Para su leyenda véase más arriba. Eurípides convierte a Fedra en una mujer virtuosa que trata de resistir a su pasión, y es su nodriza quien comunica sus senti­mientos a Hipólito. La falsa acusación que Fe­dra hace en su carta a Teseo estuvo motivada, según Eurípides, por la vergüenza y la cólera surgidas a consecuencia de la burla de Hipó­lito. Ver también FEDRA, la tragedia romana de Séneca. El tema lo trata también el dra­maturgo francés Jean Racine en su tragedia Médre (1677).

 

 

Orestía, nombre colectivo dado a tres trage­dias griegas (trilogía) de *Esquilo sobre la his­toria de *Agamenón, Clitemestra y Orestes, representadas en Atenas en 458 a.C., año en el que resultó vencedor en el agón dramático. Es la única trilogía que ha sobrevivido entera. Las obras cranAgamenón, Coeforos ('portadoras de libaciones') y Euménídes ('bondadosas', un eufemismo por *Furias). El relato procede de la leyenda mítica de los descendientes de *Atrec, en la que un crimen conduce a repetir otro crimen durante varias generaciones. El Agatnenón comienza con una atmósfera de es­peranza mezclada con presagios, cuando el vi­gía que hay en el tejado del palacio de Aga­menón, en Argos, divisa la señal luminosa que anuncia la caída de Troya. Una vez vista la señal, la llegada de un heraldo confirma la no­ticia. Clitemestra, la mujer de Agamenón, apa­rece llena de júbilo, pero el coro de ancianos argivos evoca el sacrificio que hizo Agamenón de su propia hija, Ifigenia, para posibilitar la salida de la flota griega, y rumia las posibles consecuencias. Agamenón llega, llevando consigo a la princesa troyana cautiva Casandra, su concubina. Clitemestra le da la bienvenida pérfidamente y entonces le conduce al interior del palacio. Casandra, que hasta ese momento no ha hablado, entra en un frenético trance profético, previendo el asesinato de Agame­nón y el suyo propio, y asaltada por la visión de los crímenes del pasado de la familia, se lamenta sin cesar. También entra en la man­sión, a sabiendas de que va hacia la muerte. Se oyen los lamentos del moribundo Agamenón. A continuación se muestra el interior del pa­lacio, con la exultante Clitemestra sobre los cuerpos de las dos víctimas, que responde a los reproches de los ancianos alegando como justificación el sacrificio que hizo Agamenón de Ifigenia. Egisto, su amante, aparece y so­mete por la fuerza a los ancianos. A éstos sólo les cabe esperar que un día el hijo de Aga­menón, Orestes, les vengue.

En Coeforos, Orestes, el hijo de Agamenón, después de años en el exilio, regresa a Argos con su amigo Pílades, para vengar a su padre, siguiendo las instrucciones del dios Apolo. Llega a la tumba de su padre y le ofrenda un rizo de su cabello; los dos se esconden a un lado mientras Electra, la hermana de Orestes, y un coro de mujeres argivas se aproximan para verter libaciones en la tumba, por orden de Clitemestra, turbada por un sueño pre­monitorio. Electra reconoce el rizo del cabello de su hermano y una huella cercana quejuzga similar a la suya propia; aparece su hermano y tiene lugar el reconocimiento y el reencuen­tro (una escena de la que parece burlarse Eu­rípides en su Electra, en la que ella rechaza esa prueba de identidad). Electra y Orestes se unen en una impresionante invocación al es­píritu de su padre muerto, pidiendo su ayuda para sus propósitos de venganza. Orestes y Pí­lades, fingiéndose viajeros que traen noticias de la muerte del primero, entran en palacio. Llaman a Egisto y cuando llega es asesinado por Orestes. Clitemestra implora a su hijo que le perdone la vida, y por un momento Orestes duda; pero Pílades, en su único discurso, le recuerda el mandato de Apolo, y Orestes la arrastra al interior y la asesina. Mientras está justificando su acción, ve cómo se aproximan las Furias vengadoras, y huye de ellas.

Euménides comienza con la visión de Ores­tes como suplicante en el santuario de Apolo en Delfos. Las Furias, que forman el coro, están dormidas a su alrededor. Apolo promete su protección a Orestes, y le ordena ir a Atenas para pedir justicia a la diosa Atenea. Después de marcharse, aparece el fantasma de Clite­mestra que impulsa a las Furias a perseguirle. La escena cambia y ahora la acción se desarro­lla en frente del templo de Atenea en la Acró­polis, en Atenas. Atenea, después de escuchar las alegaciones y justificaciones de las Furias y de Orestes, remite el juicio a un tribunal de ciudadanos atenienses, que actúan como jue­ces (es el histórico tribunal del Areópago, del cual este episodio constituye la legendaria fundación). Las Furias quieren procesarle y Orestes se defiende a sí mismo. Atenea vota con los otros jueces, y el resultado está divi­dido en votos iguales. Por lo tanto, Atenea declara que en el futuro, cuando los votos sean iguales, el acusado deberá ser absuelto (como se practicaba entre los atenienses; ver LEY, EN ATENAs 2). Las Furias están indignadas, pero Atenca las aplaca con la promesa de una mo­rada permanente en su ciudad y honores en su nuevo papel de fuerzas benéficas.

Para el poema de Estesícoro Orestía, ver ES­TESICORO.

 

Antígona, tragedia griega de *Sófocles, pro­bablemente escrita en 441 a.C.

Creonte, rey de Tebas, ha prohibido el en­tierro del cuerpo de Polinices. Antígona de­cide desobedecer su decreto y realiza ritos fú­nebres en honor de su hermano. La detienen y la llevan ante el rey. Declara que su acción está de acuerdo con las leyes no escritas de los dioses. Creonte es implacable y la condena a ser emparedada viva en una cueva. Su her­mana Ismene, que se había negado a participar en las acciones de Antígona, reclama ahora compartir su culpa y su castigo, pero el rey la toma por demente. El hijo de Creonte, He­món, que está prometido a Antígona, suplica en vano a su padre, y se marcha advirtiendo que también él morirá con ella. El adivino Tiresias amenaza al rey con terribles conse­cuencias por su desafio a las leyes divinas y Creonte, conmovido finalmente, va a la cueva. Encuentra a Hemón abrazando el cuerpo muerto de Antígona, que se ha colgado. He­món ataca a Creonte con la espada, pero falla y entonces se mata a sí mismo. Creonte re­gresa a su palacio para encontrar que su esposa Eurídice, desesperada, se ha quitado la vida.

 

Medea. 1. Tragedia griega de *Eurípides, re­presentada en el 431 a.C. A pesar de su fama posterior sólo consiguió un tercer puesto en el agón dramático. Su argumento trata la úl­tima parte de la leyenda de Jasón y Medea (ver mEDEA supra). Ambos han huido a Corinto después de que Medea ha matado ya a Pelias a causa de Jasón. Jasón, ambicioso y cansado de su princesa bárbara, ha concertado su ma­trimonio con la hija de Creonte, rey de Co­rinto, alegando prudentes razones. El aban­dono y la ingratitud de su marido provocan la furia salvaje de Medea, quien declara abier­tamente sus sentimientos. Creonte, temiendo su posible venganza contra él mismo y contra su hija, anuncia inmediatamente el destierro de Medea y de sus dos hijos. Medea le suplica que le permita un día de tregua, y mediante una túnica y una diadema envenenadas trama la muerte de la prometida de Jasón y de su padre. Entonces mata a sus propios hijos, en parte para dejar ajasón sin descendencia, y en parte porque, puesto que seguramente van a morir, es mejor que sea por su propia mano que no por la de sus enemigos, que conse­guirían así un triunfo sobre ella. Finalmente, burlándose de Jasón en su desesperación, es­capa a Atenas, donde se le ha asegurado que recibirá asilo del rey Egeo (quien aparece al principio de la obra).

 

Alcestis, drama griego compuesto por *Eurípides en el 438 a.C. en el lugar destinado a un drama satírico. La tetralogía en la que esta obra ocupaba el último lugar (y que incluía el farnoso Télefio) ganó el segundo premio en la competición dramática. Contenía un cierto elemento burlesco, basado en el carácter de un Heracles simpático y beodo y en un final feliz.

 

En esta historia, Heracles rescata a Alcestis de la Muerte y se la devuelve a su marido *Admeto. Este último se representa al principio como un ingenuo egoísta, prendado de su mujer, profundamente apenado por su pérdida e indignado con su padre por no querer llevar a cabo el sacrificio requerido en lugar del de ella. Vuelve del funeral de su esposa pesaroso y reconociendo su propia debilidad. Alcestis es una esposa virtuosa, que acepta corno algo natural su deber de morir por él, y preocupada realmente por el futuro de sus hijos. Heracles es un personaje atractivo que hace un descanso en sus Trabajos, la tarea más importante de su vida, para divertirse y hacer un favor a su amigo.

 

 

Troyanas (Troades). 1. Tragedia griega de *Eurípides, representada en el año 415 a.C. poco después de la conquista de *Melos por los atenienses, que mataron a los hombres y esclavizaron a las mujeres y niños de la isla. Uno de los dramas más patéticos de Eurípi­des, presenta una situación no tanto narrativa como trágica: la situación de las mujeres tro­yanas cuando sus hombres han muerto y ellas están a merced de sus captores. Apenadas y angustiadas esperan su destino, Taltibio el mensajero anuncia que han de ser distribuidas entre los vencedores. La reina troyana Hécuba ha de pasar a ser posesión del odiado Odisco; su hija Casandra ha sido adjudicada a Aga­menón y se descubre que su otra hija, Políxena, ha sido asesinada brutalmente sobre la tumba de Aquiles. La trágica figura de Casan­dra entra en escena; al ser una profetisa pre­dice algunas de las catástrofes que caerán sobre los conquistadores. Andrómaca entra con su hijo pequeño Astianacte; ella va a ser el premio de Neoptólemo. Taltibio vuelve para matar a Astianacte, cuya muerte ha sido ordenada por los griegos. Sigue el encuentro de Menelao y Helena. El está decidido a matarla y Hécuba alimenta su ira. Pero Helena defiende su pro­pia causa, y cuando Helena y Menelao se se­paran, ya han iniciado su reconciliación. Tal­tibio aparece una vez más con el cuerpo des­trozado de Astianacte y Hécuba prepara el en­tierro. Finalmente prende fuego a Troya, y sus torres se derrumban mientras las mujeres par­ten hacia el cautiverio.

2. Tragedia romana de *Séneca (2), basada en (1) supra y que combina con ella el sacrificio de Polfiena a partir de la *Hécuba de Eurípi­des. Esta es (para el gusto moderno) una de las mejores tragedias de Séneca y contiene pa­sajes de gran patetismo y emotividad.

 

Andrómaca, tragedia griega de *Eurípides, probablemente representada c.426, al princi­pio de la Guerra del Peloponeso.

La obra trata el período de la vida de An­drómaca en que vivía en Tesalia como con­cubina de Neoptólemo, al que había dado un hijo, Moloso. Diez años después, Neoptóle­mo se casó con Hermíone, hija de Menelao; ésta no tuvo hijos y sospechó que era obra de su odiada rival Andrómaca. Ayudada por Me­nelao, Hermíone se aprovecha de la ausencia de Neoptólemo, en viaje a Delfos, para atraer a Andrómaca del santuario de Tetis, en el que se había refugiado, con la amenaza de dar muerte a Moloso, con el fin de matar a la madre y al hijo. Son salvados por la interven­ción del anciano Peleo, abuelo de Neoptóle­mo. *Orestes, que había planeado el asesinato de Neoptólemo en Delfos, llega inesperada­mente y se lleva a Hermíone, a quien había sido prometido en matrimonio antes de que Neoptólemo la pidiera. Se anuncia la muerte de éste. Tetis aparece y arregla todo. El odioso carácter que el poeta atribuye al (espartano) Menelao se ha considerado acorde con los sentimientos antiespartanos que a la sazón prevalecían en Atenas.

 

Lisístrata (Lysistrate), comedia griega de *Aristófanes, representada en la primavera del 411 a.C. (probablemente en las *Leneas más que en las Dionisias; no se sabe si la obra ganó el primer premio). Era ésta una época inquie­tante para Atenas: la expedición de Atenas a Sicilia había fracasado el 413 a.C. (ver PELO­PONESO, GUERRA DEL), una gran parte de su imperio se había rebelado y su enemiga Es­parta había logrado una ventajosa alianza con el sátrapa persa Tisafernes. Pero aunque Ate­nas estaba seriamente debilitada no había pe­ligro inmediato de derrumbamiento; de mo­mento podía resistir. La obra es una expresión del deseo natural de paz, siempre que se pueda lograr por compromiso, sin exponer a Atenas a un peligro real. No contiene parabasis, lo que supone el principio de un cambio en la forma de la Comedia Antigua (ver COMEDLA, GRIE­GA 3. 4 y 5).

No habiendo podido los hombres acabar con la guerra, se le ocurre a Lisístrata ('dis­persadora de ejércitos') que las mujeres deben tomar el control de los asuntos y forzar una paz, en primer lugar eludiendo las relaciones sexuales y segundo tomando posesión de la Acrópolis y de la reserva de dinero del Estado en el Partenón, sin el cual la actividad bélica ateniense se vendría abajo. Reúne a las mu­jeres, incluyendo a Lámpito de Esparta y mu­jeres de otros estados enemigos. Después de algunas reticencias aceptan su proyecto yjuran llevarlo a cabo. Los extranjeros marchan a sus propios países y Lisístrata, junto con las es­posas atenienses, ocupa la Acrópolis, que ya ha sido tomada por un grupo de mujeres ma­yores. Un coro de hombres viejos intenta re­conquistarla, pero son disuadidos por un se­gundo coro de ancianas con cubos de agua. Un *proboulos viejo es también rechazado, junto con su grupo de arqueros escitas (la fuerza policial de Atenas). En lugar de una parabasis los dos coros intercambian insultos. Entonces Lisístrata se ve en la obligación de animar a las mujeres, que intentan escabullir­se, a seguir hasta el final. Un marido ansioso, Cinesias, viene a recobrar a su mujer Mirrina, es seducido por ella, y finalmente engañado mientras ella vuelve a la Acrópolis. Un heral­do de Esparta, igualmente desolado, viene a anunciar la intención de su país de pedir la paz, y a esto sigue una conferencia entre ambas partes. Lisístrata les regaña y les insta a la re­conciliación, la paz se consigue y atenienses y espartanos van a la Acrópolis a celebrar un banquete.

 

 

Asambleístas (lat. Ecclesiazusae, gr. EkkL‑sía­zousai, 'mujeres en la asamblea'), comedia griega de *Aristófanes representada probable­mente en el 392 a.C. (la *didascalia no se con­serva). El tema de la obra, unas mujeres que toman la dirección de la ciudad (de lo cual estaban excluidas en la realidad; ver DEMO­CRACIA) y que introducen la comunidad de bienes, tiene algo en común con *Lisístrata; ambas obras representan a las mujeres de Ate­nas tomando la iniciativa política y social bajo la dirección de un carácter femenino fuerte, Praxágora. Un rasgo destacable de la obra, que anuncia el camino que seguirá el teatro en el siglo iv, es el reducido papel del coro, que no canta y baila hasta el final (ver COMEDIA, GRIEGA 5). De esta fonna, el comediógrafo no tiene que escribir largos pasajes líricos, que no están ya integrados en la obra, sino que sirven simplemente de entretenimiento en las rup­turas de la acción. No hayparabasis, ni ruidoso ataque a los políticos, y sí un nuevo estilo de diálogo ocurrente del tipo que encontramos más tarde en la Comedia Nueva. La similitud entre las refonnas de Praxágora y la propuesta de Platón para la clase legisladora en su re­pública ideal (ver REPUBLICA), que no debía poseer ninguna propiedad privada, ha suge­rido la posibilidad de que Aristófanes esté sa­tirizando a Platón, pero esto es improbable cronológicamente y además faltan en el texto pruebas de ello.

Como resultado de una conspiración de mujeres dirigida por Praxágora, ella y sus compañeras disfrazadas de hombres llenan la asamblea, y deciden por gran mayoría una moción que transfiere a las mujeres el control de los asuntos de Estado en manos de los hombres. Praxágora, una vez que ha sido ele­gida al frente del nuevo gobierno, regresajun­to a su marido, al que ha puesto en un gran aprieto al haberle cogido prestadas sus ropas. Explica el nuevo sistema social que se va a implantar: comunidad de bienes, comunidad de mujeres y niños; una participación equi­tativa en las relaciones sexuales por parte de viejos y feos, tanto hombres como mujeres, asegurada por la legislación. A continuación va al ágora para preparar la recepción de todas las propiedades privadas y administrar el re­parto de lotes para la cena. Un ciudadano de­cente asegura que entrega su propiedad; otro escéptico espera a ver qué acarreará el nuevo sistema. Las consecuencias sexuales van a ser inmediatamente visibles. Un hombre joven llega para encontrarse con su joven amiga, pero tres mujeres viejas declaran sus derechos de prioridad sobre él, y una triunfa en su pro­pósito de llevárselo. La obra finaliza con el coro que se apresura para una cena comunal (donde el nombre de una de las comidas ocu­pa siete versos).

 

 

Tesmoforiantes (‘las que celebran las Tesmo­forias'), comedia de Aristófines, representada el 411 a.C., probablemente en las Dionisias.

                        Las mujeres están a punto de celebrar su fiesta privada, las *Tesmoforias (de la que los hombres están excluidos). Eurípides ha oído que las mujeres tienen intención de tramar su muerte, ya que éste, con sus descripciones de legendarias mujeres malvadas, ha dado mala fama a todas las mujeres. Llevando consigo un pariente anciano, intenta persuadir al afemi­nado poeta trágico *Agatón para que se dis­frace de mujer, presencie los ritos y abogue por la causa de Eurípides. Agatón rehúsa. Des­pués de lo cual, el anciano se ofrece para ir en su lugar. Se le afeita y se le viste de modo conveniente, y se marcha a la fiesta, una vez que ha hecho jurar a Eurípides acudir en su ayuda si ocurre algún percance. Las mujeres se congregan y pronuncian discursos contra Eurípides. El viejo le defiende diciendo que serían mucho peores los cargos que él podía presentar en realidad contra las mujeres. a indignación general que provoca se ve inte­rrumpida por la llegada de Clístenes (famoso por su afeminamiento) con la noticia de que un hombre ha entrado en la fiesta disfrazado. Comienza la búsqueda, se encuentra al ancia­no, y se le pone bajo custodia. Imitando al héroe de la tragedia Palamedes (perdida en la actualidad) de Eurípides, el anciano escribe un mensaje en una tabla votiva M templo y la arroja fuera. Luego asume el papel de Helena, de la tragedia euripidea transmitida con el mismo nombre, y Eurípides aparece como Menelao. Hay una escena de agnición (la úni­ca conservada de Aristófanes de la que posee­mos el original), pero los guardias evitan que la pareja se reúna. Entonces llega un policía escita y ata al viejo. Eurípides reaparece como Perseo y el anciano asume el papel de Andró­maca (de la tragedia perdida de Eurípides del mismo nombre) atada a la roca. Sin embargo el escita detiene el intento de rescate. Eurípi­des llega a un arreglo con las mujeres: nunca más volverá a calumniarlas si dejan en libertad a su pariente. Ellas están de acuerdo, pero to­davía se debe negociar con el escita, lo que se consigue con facilidad al serie prometida una bailarina. El viejo y Eurípides escapan.

El anciano no recibe nombre alguno en ninguna parte del texto. El único manuscrito que conserva esta pieza le llama Mnesiloco (nombre del suegro de Eurípides) en los *es­colios, pero puede que éste sea simplemente una conjetura por parte de un comentarista.

 

 

Suplicantes, Las (gr. Hiketides, lat. Supplices, ‘suplicantes' o 'mujeres suplicantes').

1. Tragedia griega de *Esquilo, de fecha in­segura, pero de un año, posiblemente el 463, en el que Sófocles era también competidor (la primera producción dramática de este último data del 468). Era la primera obra de su ir¡­logía; las demás fueronAegyptú ('los hijos de Egipto') y Danaides ('las hijas de Dánao'); el drama satírico era la *Amimone.

Las suplicantes son las cincuenta hijas de Dánao que huyeron de Egipto para eludir el matrimonio con sus primos, los cincuenta hi­jos del rey usurpador Egipto. Han venido con su padre Dánao a Argos, con quien alegan pa­rentesco mediante su descendencia de *lo, para pedir protección de sus perseguidores. El rey de Argos duda y consulta a su pueblo. Este vota a favor de las suplicantes y la demanda del heraldo enemigo de que sean entregadas se rechaza.

El papel de las propias suplicantes es de­sempeñado por el coro, quien se convierte así prácticamente en el protagonista; por ello no resulta inapropiado que la lírica coral ocupe más de la mitad de la obra. La razón para la huida de las suplicantes del matrimonio, no clarificada sin ambigüedades por Esquilo, ha sido muy debatida, pero no de forma conclu­yente; no parece tener importancia para el poeta ni ser esencial para la trama. La trilogía finalizaba probablemente con la confirmación del matrimonio como una institución natural, ejemplificada por la clemencia de *Hiper­mestra hacia su marido.

2. Tragedia griega de *Eurípides, represen­tada probablemente c.422 a.C.: las palabras de la diosa Atenca al final se refieren a una alianza argiva, real o en perspectiva en la época de su composición.

Los tebanos han rehusado permitir el en­tierro de los cuerpos de los caudillos argivos (los *Siete contra Tebas) que han atacado sin éxito la ciudad, violando así la sagrada costum­bre de los griegos. Las madres de los caudillos (que constituyen el coro de suplicantes de que recibe su título la obra) han llegado con Adras­to, rey de Argos, jefe superviviente de la ex­pedición, a Eleusis, en el Atica, y suplican ante el altar de Deméter a Etra, madre de Tesco, rey de Atenas. Teseo rechaza la arrogante de­manda del heraldo tebano de que sean entre­gadas. Cede a la oración de las suplicantes y recupera por la fuerza los cuerpos para su en­tierro. Evadrie, viuda de Capaneo, uno de los caudillos, se arroja a la pira funeraria.

 
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